
Extracto de la entrada de Cristián Cox en elquintopoder.cl
Los resultados de la prueba Inicia, aplicada a egresados de carreras de pedagogía en educación básica y parvularia, han producido alto impacto en la opinión pública y propuestas de medidas de las autoridades. Los nuevos profesionales de la educación exhiben precariedades graves en los conocimientos requeridos en las áreas que enseñarán a generaciones de niños. Es evidente, tanto para el sentido común como para el experto, que sin resolver esto, todo lo que se intente en política educacional no estará afectando el factor más decisivo para la calidad de los aprendizajes del sistema escolar en su conjunto.
El problema no es nuevo para las políticas educacionales, que desde hace década y media han intentado cambios que, hay que aceptar, no han sido efectivos al nivel que se requiere.
Desde 1996, tres gobiernos han actuado en este ámbito. Los diferentes programas y definiciones legales producidos (Fortalecimiento de la Formación Inicial Docente, 1996-2001; programa MECE-SUP para carreras de educación, 2004-2009; ley de acreditación de carreras de educación, 2007; Programa Inicia, 2009), revelan que estos sucesivos esfuerzos, con independencia de algunos resultados parciales, no han logrado impactar a la institucionalidad formadora de profesores como sistema. Lejos de ello, ésta ha evolucionado en la última década en dirección contraria a la requerida mayor calidad de programas y de alumnos, masificando la matrícula y multiplicando programas en forma que no guarda relación alguna con las necesidades del sistema escolar.

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